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Los diarios nocturnos de Emilio Renzi

Valeria González

En el año 2015 se publica el primer volumen de Los diarios de Emilio Renzi del escritor Ricardo Piglia. Vendrán luego dos volúmenes más que abarcan en total casi treinta años de escritura de un diario iniciado en 1957.

Esta publicación, un diario íntimo, que debería enmarcarse dentro de las escrituras autobiográficas donde el yo es el dueño de la casa ficcional que construye, se encarga de poner en cuestión la serie de las denominadas “escrituras del Yo” y complejiza esta definición en acto cuando el escritor lega su vida al personaje. Los contornos siempre farragosos entre quien escribe y narra, entre autor y personaje, dan textura y relieve a Los Diarios de Emilio Renzi, donde nunca habla quien escribe.

Así, la comodidad del lector queda dislocada. Debe decidir entreverarse o no en la maleza palabrera y temporal de una escritura donde decir “yo” es decir otro; donde el sedimento de lo vivido va contorneando, cual escritura rupestre, el pasaje por la vida, el carácter real de la ficción, siempre incompleta, siempre inconclusa. En esas letras, la verdad es como el agua en un puño: deja el rastro húmedo en la piel lectora como testimonio de su pasaje.

De este modo, los diarios avientan de un plumazo el voyeurismo cloacal contemporáneo, ávido del extractivismo del secreto del otro, de aquello que tal vez ni el otro mismo posee.

Se trata de pinceladas de ocurrencias urgentes a las que podrán nacerle escrituras por venir, sensaciones, anécdotas, pensamientos, afectos, conversaciones, poemas y hasta ensayos. También encontramos lecturas, discusiones y hasta la reproducción de un listado con las medidas económicas de Martínez de Hoz durante la dictadura argentina: retazos de un cotidiano que chorrea hasta marcar la hoja de un cuaderno como pellizco de los días que pasan o para dejar rastro del pasar por los días.

Uno de los posibles ordenamientos del contenido de los diarios con el que juega Renzi es armar tres series: política, amigos y amores. Como lectores, somos testigos del intento de poblar un territorio temporal donde la cronología monótona de las agujas del reloj no configure el mapa de esa memoria escrita. Porque ¿cómo fechar algo que advendrá después de sumergirse en la escritura? ¿Qué es un diario sino jirones de esa nada inatrapable, corazón palpitante de la existencia humana?

En esta espesura de la extrañeza escritural que constituye la publicación de un diario personal, leemos los rastros fugaces de aquello que ha dejado huella, de lo que se pierde, lo que se olvida y cultiva el jardín de algún posible reencuentro perdido en el río de los recuerdos escritos, los sedimentos que hacen arabescos de nuestros mapas vitales que conducen a todos lados y a ninguno.

Si bien las entradas en el diario están marcadas con fechas, quien escribe en ellas hace rolar el tiempo sobre el papel. Es preciso sostenerse de algún lugar para decir. En este caso, será finalmente el calendario (ese reloj en común) el que estructure las diferentes entradas. Algunas tienen día, fecha y año. Otras sólo el día o sólo el número. Algunas de ellas, figuran sin estar, como la entrada del 24 de marzo de 1976. Ausente en el diario, sangra historia colectiva en la tinta singular.

Autor y personaje, el otro y el mismo, se ocupan de hacer jaque mate a la fortaleza del Yo, y desde ese laberinto de espejos, dice el autor que dice el personaje que la escritura de los sueños en un diario puede constituir un género autobiográfico. Y puede decirlo porque el tiempo se ha desmigajado tanto de lo individual, que enlaza lo auto de esa biografía a los otros y a la época.

Es justamente en ese entrelazamiento, en ese limo existencial, que elijo leer Los diarios de Emilio Renzi y los sueños que allí quedan consignados, entramando ese modo de la narrativa onírica a un modo posible de confeccionar un collage epocal.

Diarios nocturnos

Si la escritura de estos diarios, tal como dije, destituye la simple atribución a un Yo que escribe; esta operación se termina de completar con los relatos de sueños que el diario porta en sus entrañas.

El recorte que realizo concierne a una época en el calendario argentino que coincide con el genocidio que llevó adelante la dictadura cívico-militar de 1976. Adrede, entremezclamos en nuestro collage relatos de sueños con descripciones emanadas de la vigilia, aunque no toda es vigilia la de los ojos abiertos. Es posible ver permear en lo singular los sedimentos de lo colectivo.

Así, en lo que aparece consignado como descripción bajo el título Los años de la peste, leemos un sueño del “Domingo 13” del año 1972 donde dice:

“Trato de borrar el sueño de anoche: los policías estaban en casa, destruían todo, yo me arrepentía de no haberme ido en carnaval. ¿Por qué me buscan? Siempre habrá un motivo.”

Tal como indica Charlotte Beradt en El Tercer Reich de los sueños, en contextos totalitarios los sueños se transforman en verdaderos diarios nocturnos “ya que parecen registrar minuciosamente el impacto de los acontecimientos políticos externos en el interior de las personas a la manera de un sismógrafo, no obstante provenir de una actividad psíquica involuntaria. Las imágenes oníricas pueden, por lo tanto, ayudar a interpretar la estructura de una realidad que se dispone a transformarse en una pesadilla” (2019, pp. 27, 28)

Un día después del golpe de Estado de 1976, el 25 de marzo, leemos:

“Ayer, el golpe. Me quedé leyendo esa noche hasta la madrugada y desde la ventana vi cómo los militares cortaban el tráfico, escuché voces de mando, vi colectivos encandilados con la luz de un foco antiaéreo, vi civiles que patrullaban las calles; a la mañana siguiente volví a la ronda de escuchar las radios en cadena transmitiendo marchas militares. Preparan una represión sangrienta. Su asesor en economía es Martínez de Hoz. Pasé el miércoles sin salir a la calle, hoy me dispongo a asomarme a la ciudad. Pareciera que siempre he estado esperando que algo como esto suceda.”


Reconstruir el escenario sonoro del espacio público de aquellos años, contar sobre el insomnio, el terror anidando en lo cotidiano, consignar la necesidad de cifrar mensajes, modos en los que los totalitarismos se van adueñando de la vigilia como lo señalan estas entradas:


“De nuevo en Buenos Aires, la entrada a la ciudad bajo la niebla. Voy a la Telefónica de la calle Maipú para hablar con Joe a California y tranquilizarlo: llegamos bien, el mole poblano salió perfecto, usamos la comida mexicana como mensaje cifrado, vuelvo caminando por Corrientes como el que vive en una ciudad ocupada por el ejército enemigo. Mis reacciones frente al regreso, las noticias de los amigos y mis dificultades para encontrar un lugar donde vivir pueden ser vistas como una versión privada de la historia política.” (6 de julio de 1977)


“A la noche me despierto sobresaltado: fantasías persecutorias, ruidos peligrosos. Lunes 5 Nuevo llamado inquietante. Las asociaciones que construyen el sentido. Todo puede significar. Especialmente las caras en la calle, o los coches que se mueven lentamente, a paso de hombre. La experiencia del terror político es sutil y sin forma. La significación la define el contexto, es decir, la época en la que vivimos.”


Listar las medidas económicas, como quien deja registro del sismo que sólo puede urdirse con la violencia estatal:


(1980) Entrada Lunes 14
Discurso de Martínez de Hoz, que se puede analizar.
1. Manejo cambiario. Dólar muy bajo, 50% menos de su valor.
2. Tasa de crecimiento, la más baja desde 1950.
3. Alta inflación. Minorista: 5,2% en junio. Mayorista: 71,3%.
4. Déficit del Tesoro, en cinco meses de 1980 cayó un 50% más que en 1979. Se intenta contener la pérdida de reservas que sufre el Banco Central por dólar muy bajo y posible devaluación.
5. Duplicación de la deuda. Endeudamiento a cortísimo plazo. Se beneficia la banca internacional, que tiene una ligazón directa con el régimen.
6. Profundizan la apertura económica y en especial el mercado de capitales, que queda ahora profundamente vinculado al mercado financiero internacional.


Finalmente, elijo detenerme en este sueño que el propio Renzi nombra como sueño político:


(1980) “Entrada Agosto 1 Anoche soñé con Perón, él estaba vivo, yo lo visitaba y trataba de convencerlo de que empujara a Balbín hacia una oposición más clara. En el sueño yo pensaba: ¿cómo no se dan cuenta de la importancia que tiene el hecho de que Perón esté vivo para enfrentar a la dictadura? Ésos son mis sueños políticos: los muertos aparecen vivos, de vez en cuando me encuentro con Elías, con Rubén, o con Rodolfo W.”

Los diarios de Emilio Renzi son un verdadero bucle escritural, un diario dentro de otro diario, como una crisálida onírica que palpita vital en una vigilia que se vuelve pesadilla y muerte. Porque los sueños no pueden ser sometidos, y al decir de Davoine & Gaudillère “son los primeros que dicen no a los ataques contra el inconsciente” (2011, p. 363), los sueños son políticos y Renzi siempre lo supo.

Valeria González, junio de 2024


Cartas de navegación

Arfuch, Leonor (2010) El espacio biográfico. Dilemas de la subjetividad contemporánea. Fondo de Cultura Económica.

Beradt, Charlotte (2019) El Tercer Reich de los sueños. Lom

Davoine, Francoise & J.M. Gaudillère (2011) Historia y Trauma La locura de las guerras. Fondo de Cultura Económica.

Dufourmantelle, Anne (2020) La inteligencia del sueño, Nocturna Editora

Dufourmantelle, Anne (2023) Defensa del secreto, Nocturna Editora
Ilustración: Gustavo López Armentia "Tras los muros" (agradecemos especialmente al artista plástico el permiso para que su obra dialogue con nuestro texto y los invitamos a visitar su IG gustavo_lopez_armentia para conocer su obra)

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